domingo, 1 de junio de 2014

Hisoria I: La reina de la lluvia. Capitulo 3 (actualizado)

        



                                      "Slabious"

En el imperio de las dunas y del sol radiante, donde el agua era mas valioso que el oro y la plata, existía una civilización que con sus esplendidas construcciones había llegado acariciar los cielos. Ellos creían que la vida, tan solo representaba un “transito” en este mundo, pues después de la muerte otro destino se nos era encomendado.

Los reyes o “hijos del sol”, durante su reinado, construían sus tumbas desafiando a las fuerzas de silencioso desierto y la dureza de las rocas. Preparando “el vehiculo” para recibir su segunda vida.
Cuando finalizaba su reinado junto con su ultimo aliento, eran llevados al interior del templo funerario. El difunto rey, una vez dejado el mundo de los vivos, era momificado: todos los órganos del cuerpo eran metidos en unos recipientes especiales, pues unas vasijas contenían aquellas partes esenciales.
El corazón, era el lugar donde habitaba el alma y antes debía de pasar la prueba “de la pureza”: El sumo sacerdote del templo de Osiris, media la templanza del corazón del difunto rey mediante un artilugio sagrado: el “slabious”.

El corazón del faraón, siempre era puro. El provenía del vientre de la misma diosa Isis y todas sus acciones en vida, habían sido guiadas detenidamente por los dioses.
El alma, en el antiguo Egipto, radicaba en el corazón.
Y esta parte del cuerpo, era resguardada en una vasija en especial. Una vez realizada toda la momificación, la vasija del corazón se exponía junto con las otras en otra cámara de la tumba.
El proceso de todos sus mas y fieles sirvientes que le habían servido en vida junto al arquitecto real,  acompañaban a su rey a la otra vida siguiendo el mismo proceso. El “slabious”, un objeto de un metal curioso, cuidadosamente construido y con forma de estrella de seis brazos en plano y uno central, representaba “el ojo de Orión”. El corazón “aun caliente”, era clavado en el: si el corazón era puro, sus brazos se movían hacia arriba ofreciendo al sirviente el acceso hacia la otra vida; Si el corazón había sido oscurecido por los malos actos en vida, el slabious no hacia nada, y los cuerpos eran arrojados al Nilo donde los cocodrilos se ocupaban de este, sin tener un funeral apropiado.
En las siguientes épocas y por culpa de las invasiones por parte de “los Persas”, el rastro del “slabious” fue desapareciendo junto con las costumbres  de los egipcios.


 Florencia
Año 1405

Cosimo di Medici, no era de cuna noble. Sus orígenes humildes de una familia pudiente en el corazón de la Toscana, y sus sueños de conseguir riquezas, le obligaron asumir el rol de conquistador de causas imposibles de conseguir en una republica florentina, en que las familias mas importantes se disputaban el control por el poder político de la ciudad comercial mas importante de la Europa medieval de principios del siglo XV.
 Vendedor de arte y  con su extrema cautela económica, escogía a sus clientes muy cuidadosamente y valorando la lealtad de ellos.  Cosimo logró con el tiempo, adquirir una tienda de venta de lanas en una de las bocacalles de “la piazza”. Intentaba ganarse “el nombre” entre los mas audaces de los banqueros florentinos.
Siempre había sido audaz en sus  pequeñas transacciones y negocios, pero su ambición le empujaba a subir un peldaño mas, cuando se demostraba así mismo que era capaz de conseguir todo lo que se proponía.
En la trastienda, de su propio negocio se inició como pequeño banquero. Lo que no sabía Cosimo, es que no solo había emprendido un nuevo camino lleno de peligros y éxitos, pues la familia de “los Medici”  pronto sería reconocida en toda Florencia como el banco mas importante de Europa a finales la edad media: Había comenzado la dinastía de los Medici y pronto un lugar en la historia.

Todo comenzó en un sueño. Como todas las cosas grandes, y al igual que lo hace la semilla de un árbol: “comienzan con un paso pequeño, atrevido y lleno de valor” y al final acaban por germinar y crecer.

 En una de esas  noches lluviosas, un intruso se presentó mojado y tembloroso ante la residencia de Cosimo. El joven con buenos respetos y con una difícil empresa, se secaba las manos y la cara, aseándose en la misma recepción de la trastienda.
Baltasar Cossa, un autentico pirata y saqueador de barcos del Mediterráneo, reclamaba su favor prestado hace años. Baltasar, tenía un sueño y quería a ser “Papa”.

                           *       *      *
Hace 10 años,  Cosimo  se encontraba en una posición muy penosa. Los pequeños negocios le hacían tratar con ciertos personajes indeseables, y un día tubo un percance con un  cliente: En su barco, había una mercancía muy valiosa proveniente de Alejandría: 4 toneles de grano. El barco  resulto naufragar en las costas de Sicilia a causa del mal tiempo, y Cosimo se vio obligado a pedir ayuda a la familia de Baltasar:  “los Cossa”.
La vida de Cosimo, estaba en peligro.
 Ciertos asesinos a sueldo, lo seguían por las oscuras callejuelas de Florencia, pero Baltasar lo protegió durante el proceso de búsqueda de tal mercancía. Las situación se puso mas complicada de lo que parecía ser una simple solución: encontrar los toneles y entregárselos a su propietario.
Al final, Cosimo consiguió la mercancía del barco naufragado en las costas de Sicilia, y deshacerse para siempre de esos asesinos junto con el que les había pagado para que lo matasen (su cliente).
Cuando Cosimo tenía delante de el, los 4 bidones de madera repleto de grano podrido, Baltasar explotó de carcajadas,  riéndose de el..- lo que  hubo de valioso aquí dentro, ya se lo llevaron!... jajajaj… ¡quédate con mi parte Cosimo! Me siento pagado por la diversión que me habéis proporcionado estos días… amigo… jajaja.. todo esto por nada!...-
Cosimo enfurecido, y solo ante aquellos toneles de 1,50m lleno de grano podrido, comenzó a golpear uno de ellos con una hacha que tenía en su bodega. La sorpresa fue, cuando descubrió que debajo de cada tonel había unas coordenadas. Cogió el mapa de las rutas comerciales de Florencia y descubrió el paradero de algún tipo de tesoro.
Una sonrisa se le dibujo en la cara, cuando en el interior de una gruta en una de las pequeñas islas de las costas florentinas, se encontraba una especie de joya azulada y acompañada con 7 vasijas con forma de diosas.
En aquel momento, su vida “hubo un antes y un después”.

                                  *       *      *
Cosimo, miraba a Baltasar: no habían pasado los años, seguía igual como siempre. Pero gracias a el, le había proporcionado la virtud de la fortuna y ahora, por muy entupido que fuera su sueño de convertirse en Papa, estaba dispuesto a comenzar una nueva aventura con Baltasar. Aunque aquella empresa, le fuera a costar toda su fortuna.

Cosimo sabia que la iglesia era un tremendo caos, el titulo de “Papado” tenía precio y estaba dispuesto a cualquier persona que pudiera ofrecer una gran suma de dinero. Baltasar tenía posibilidades de conseguirlo.
Prepararon una buena financiación incluso apostando su negocio,  pero sus contactos  requerían algo de mas valor que una mera tienda de lanas y pequeños prestamos a mercaderes que perdían la vida en alta mar; ya sea por las inclemencias del tiempo o por que simplemente eran degollados en los asaltos de piratería. Así que Cosimo, se vio obligado a prestar presencia de su mas querido tesoro: “el ojo azul”.

Cosimo de Medici, cuando se dirigía ante las puertas de cada amigo suyo para financiar el propósito de Baltasar, “la pluma del destino” estaba escribiendo  “Medici”  en el gran libro de la historia.
Los ojos ,de aquellos mecenas y ambiciosos aristócratas, se les abrían como si estuvieran contemplando los pechos de una joven doncella. Ladrones y asesinos ocultos en casas palaciegas “leones vestidos de lobos  comportándose en publico como ovejas”, a aquellos bastardos que comían y bebían en platos y copas de plata se les hacia  “la boca agua” cuando observaban “el ojo azul”.
Todos abrían sus arcas ante “la dama azul” que como una mujer hermosa amansaban la avaricia y prestaban confianza. Al igual que una sirena hipnotiza a los marineros con su canto, el opalo azul lo hacia con tan solo su presencia.
Cosimo lo llevaba consigo envuelto con una  tela de Asia de color carmesí parecida al satén y cuando lo desenvolvía las arcas mas repletas de monedas de oro, se abrían…

En 1410, Baltasar Cossa, fue llamado Papa Juan XXIII. Y la iglesia, se acordó de los servicios prestado  de los Medici. La familia, consiguió subir un peldaño mas en la sociedad florentina, la reputación del Banco Medici, era reconocido por toda Europa.
Pero Cosimo, saboreaba el dulce éxito con cierta amargura: le preocupaba su opalo azul, el conocido “occio blue” ,“el opalo de aqua”.

Todos deseaban a “la dama azul”.
 Cosimo de Medici lo sabía muy bien. Temía ser asesinado, pues en las oscuras callejuelas de Florencia, sujetos encapuchados esperaban ansiosos la oportunidad de conseguir el tesoro más valioso de los Medici.
Después de varias noches en vela, el sabor del vino y la comida eran amargos. En cada momento observaba y vigilaba su joya mas apreciada. Como si de un padre avaricioso se tratase, vigilante y atento a una hija hermosa y deseable. Cosimo no apartaba la vista de aquella condena en forma de ópalo y su temor se transformaba en una enfermedad que le  iba consumiendo el alma lentamente… 

Entonces, en una de esas noches, recordó a una antigua amistad de la juventud, un antiguo artesano, un mercader de la vieja escuela que había recorrido la ruta de la seda de Marco Polo varias veces: “Samuel Crock”
.- …”Sami”… (se dijo para si mismo)

                                 *      *      *

Al alba, Cosimo vestido y camuflado para parecer un simple ciudadano, se dirigió hacia la tienda de Samuel.

Samuel Crock, era un ingeniero. Un autentico científico muy avanzado de su época. Sus padres de origen eslavo eran ucranianos y habían sido importados junto con un gran número de esclavos-soldados por los mamelucos a Egipto en el 1380. Una vez alli, los incorporaban al servicio militar donde un maestro les enseñaba el oficio de la guerra. El instructor, les enseñaba todo tipo de artes de defensa y ataque. Una vez licenciados, quedaban como hombres libres, guerreros al servicio del Sultanato Egipcio. Su padre, cuando  Samuel tenía 10 años, lo entregó a uno de los maestros del Sultan para que le enseñara toda clase de sabidurías y ser el día de mañana un gran hombre respetado. Pero los designios del destino, le enviaron a ganarse la vida como mercader de telas y lanas entre Damasco y Venecia. Al cabo de un tiempo, el destino le brindó formar parte de la tripulación de locos y piratas regida por la hermosa  capitana nigeriana del “Black Rouse” como ingeniero naval. Una vez amasada cierta fortuna, Samuel Crock abrió una tienda en Florencia para ofrecer sus servicios como cerrajero y cajero (constructor de cajas fuertes).
                                       *      *     *

La penumbra camuflaba el espacio  de lo que parecía ser un reducido aposento discreto. En  una de las paredes, un artesano encorvado celosamente trabaja en su mesa, como si de ello dependiera su existencia. Alrededor, y aunque no se vieran en la estancia, cientos de mecanismos sonaban, cada uno a un libre compás mecánico. La luz, era muy escasa. Tan solo la suficiente y para iluminar la mesa de trabajo. Con ciertos movimientos y disciplina en el tacto de sus dedos, el gentil ebanista de otro tiempo, construía un artefacto fuera de lo convencional: lo que parecía ser un artilugio para medir el tiempo.

 La paciencia y el sigilo de un autentico maestro de las cerraduras, permitía depositar una especie de engranajes mucho más diminutos que el de una mera pulga: pues un pequeño fragmento de  cuarzo era introducido en una especie de recipiente minúsculo con su tapadita. Al terminar... dejo que sus pulmones, liberasen esa tensión acumulada durante muchas horas, mientras que tal creador observaba su obra maestra: Un reloj que se movía con tan solo la frecuencia emitida por el cristal de cuarzo.
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En aquel instante, los golpes en la puerta, sonaban embarazosos para el artesano.
.- ya voy, ya voy... (dijo mientras se quitaba el delantal y una especie de lente en el ojo con varios cristales como anteojos.)
Samuel era ya mayor. Las arrugas de unas manos callosas y ásperas, reclamaban un eterno descanso. Los pelos lisos y blancos reposaban en sus hombros delgados. Sus ojos azules pedían clemencia en su mirada, nada que ver con su ímpetu de soldado valeroso, cuyo corazón aun latía con fuerza y con ganas de otras aventuras. Pero la edad, se notaba en la cubertura de su espalda y en unos huesos débiles que cada cambio de temporal le hacia pasar malas noches sin poder dormir, al igual que esa misma madrugada.
.- ¿Quién sois? Es muy tarde! Venid cuando el sol vuelva a nacer! (Dijo Samuel, abriendo la trampilla de la puerta y observando que era un simple viajero).
.- Que pasa Sami? Ya no recordáis a vuestro amigo?

.- Un momento! os reconozco… ¿“Cosimo”?
.- ¡Abre esta vieja puerta si no queréis que la tire abajo!
.- Vaya! Sois vos!... no habéis perdido vuestra presencia por el camino de los años…jjejejej… a que debo vuestra visita?
Samuel, preparó dos tazas de ron bien caliente.
Cosimo temblaba de terror. No confiaba en nadie y Samuel era su ultima alternativa.
.- Amigo… ¿Qué os pasa?...

Cosimo, le contó toda la historia. El problema de Baltasar, las infinitas exposiciones de su joya mas preciada a personajes muy influyentes en Florencia a cambio de recopilar una tremenda fortuna para el titulo de Papa y la sensación de que lo estuvieran persiguiendo día y noche.
.- ¿Por qué acudes a mi? A caso no sabes lo que fui hace un tiempo?
.- Pirata! Bastardo…sois un carbón en alta mar, pero sabéis guardar un secreto. Y eso de momento es una manera de comenzar. Necesito que vuestras manos elaboren un cofre que se abra y cierre con el tacto de mis dedos pero al mismo tiempo hermético para cualquier ser humano.
.- Supongo, que debe ir algo muy valioso para vos…mmm…
Samuel comprendía a Cosimo.
Entre aquellos sonidos de engranajes, bebía su ron caliente. Pensaba en el pasado, especialmente en todas aquellos diseños que había elaborado durante toda su vida. Pero no le servían.
Sabia lo que quería su cliente y amigo.
Hasta que miró a uno de esos cofres de roble repleto de tachuelas de hierro forjado. Dentro de el, habitaba la existencia de un antiguo artilugio, que un mercader egipcio le había ofrecido a cambio y como pago de sus servicios para reclamar un préstamo a uno de sus clientes.
Samuel, le mostró a Cosimo una especie de tela vieja y llena de polvo.
.- Esto… todavía no se por que lo guardo. Son unas de esas tantas cosas, que me apena deshacerme. Durante un tiempo lo estuve estudiando y aprendí mucho sobre el…
.- ¿Qué es?
.- Me lo dio un egipcio loco..
.- ¿Tanto como tu?
Se rieron los dos.
.- La cuestión, es que los antiguos reyes de esas maldecidas tierras de infieles, lo utilizaban para medir la pureza de las almas….
Cosimo, comenzó a relajarse. Aquel ron caliente y la calma que se respiraba en aquel lugar, a pesar del ruido de aquellos artilugios, la mente de Cosimo estaba enfocada en aquella cosa en forma de estrella de 7 puntas. El artilugio en forma de estrella; 6 puntas indicando los vientos de los mares y una en el centro señalando el cielo, resplandecía el cobre dorado con la temblorosa iluminación de la pálida vela.
.- ¿la pureza de las almas?...
.- Si, ellos creían que el alma residía en el corazón de los hombres.
Cosimo toco la punta central. Y una idea le vino a la mente….
Los dos se miraron.
.- Se que pensáis… (dijo Samuel en silencio, seriamente y mirando a Cosimo a los ojos)
.- ¿Es posible?
Samuel Crock le contesto con una sonrisa de las suyas.



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