domingo, 24 de agosto de 2014

HISORIA I: La reina de la lluvia. Capitulo 14

                         
(narrador)
Una tela de araña...
Para el insecto, representa la salvacion y proteccion, para nosotros; es molesto y antiestetico.
Sin embargo al insecto, no le es facil construirla y mas cuando se encuentra a merced de sus peores depredadores que volotean y esperan a que ella cometa un error. Cada nudo, cada trazo, cada particula que estan hecha esa tela, estan representados todos los deseos y anelos de un simple aracnido, que vino a la vida para cumplir y transmitir sus experiencias a sus descendientes. La energia, el valor y debocion junto con una pasion de amor que es plasmada a todo riesgo en una simple tela, fragil y rompible para nosotros, pero pegajosa y mas fuerte que el acero para la presa que cae en ella.

Asi es el universo, fragil y volatil, pero misterioso y cautivador e irrompible como la telaraña.
Todo es importante en el universo. Desde la particula o electron de un atomo, pasando por la via lactea hasta llegar al mismo cosmos. Ambos contienen la misma esencia y se precisan el uno al otro, al igual que una tela de araña precisa la debocion y el amor de un aracnido. La tela fuerte y fragil precisa de cada "punto de tejido", un fallo, un solo descuido en esa telaraña representaría la decadencia y la muerte de la tejedora araña. Al igual que el universo, la inexistencia de tan solo una particula, representaria el sucumbir y desintegracion de todas las cosas que vivan en el. Todo es importante. Usted, su vecino, sus amigos, sus relaciones sociales con personas que conoce, incluso todas las cosas que se pasan delante de sus ojos cada dia cuando va al trabajo, todo es importante, por que sin ellos usted no seria "usted". Su mundo, precisa de la existencia de otros mundo que le rodea.
Supongamos que deciden "no seguir viviendo" o que simplemente .- dios no quiera.- que les ha llegado su hora, todo en cuanto a usted le rodea quedaría "vacio". Usted cree que solamente o lamentarian las personas que lo aman o conocen, sin embargo el universo entero se apresuraria en recrear una "esencia" de usted, para que esea tela de araña no se rompa y todas las cosas puedan seguir siendo ellas mismas. No es facil de comprenderlo, no por que seamos necios, sino por que el lugar y ¿el porque? "existimos" es tan grande, infinito y fragil, como la  tela de araña.

La energia del cosmos, se expande silenciosa y oculta, se transmite desde las cosas mas grandes, como galaxias, y de estas a las estrellas. De los soles o sol, es transmitida a los planetas y ellos a todas las cosas que viven dentro de el. Es un flujo tan misterioso como sutil, que nutre hasta el nucleo de la particula mas infinitamente pequeña, para después ser retornada con otra carga hacia lo mas alto. Esta particula, que aun siendo asi, sigue siendo una pequeña representacion del universo, este microcosmos, expande su energia escalonadamente hacia arriba, es decir: primero a los atomos, pasando por las celulas y cuerpos microscopicos y llegando a los insectos. De ellos, la energia primogenita transmitida, se transforma para nutrir a todos los demas cuerpos de todas las cosas, a los vegetales, a los arboles y bosques a los animales y humanos y enconjunto y en manada nutren al planeta entero de esa energia primogenita, hasta llegar al sol y del sol a las galaxias y de ellas al mismo universo. Todo al son y mobimiento de un musculo constante, como el palpitar de un corazon.

  "La reina de la lluvia"
(continuacion de "la conspiracion de las abejas")

" ...y vi a una mujer  vestida de escarlata y adornada de oro, perlas y piedras preciosas,y en sus manos un caliz lleno de abominaciones y de la inmundicia de sus fornicaciones. En su frente escrito; Misterio, Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.." 
 Apostol Juan (Apocalipsis 17:1-5)

Todo estaba preparado.
Desde el sastre hasta el armero, desde el simple campesino obligado a demostrar su lealtad hasta el sirviente escudero de los generales de las legiones. Desde ellos hasta el mismisimo capitan de las fuerzas de seguridad del estado y el reino de Isi. Desde poniente, soldados a pie, padres de familias derrocadas y perdidas, hombres corrompidos por la maldad de los oscuros, sostenian los cetros del poder de la muerte ensangrentada, el acero del arrebatamiento de vidas, las azconas que les permeterian vengarse de una vez por todas, de las violaciones y injustos saqueos de sus tierras. La rabia, se percibia. El dolor se adormecia obligadamente, para sacar a la bestia indomable que todos llevamos dentro, la unica fuerza que les permitira enfrentarse a las ordas de los Sorgens, los lacayos del ser oscuro, los siervos de la reina de la lluvia.
Ahora, repesentaba ese momento. Todo granjero, todo panadero, todo medico, todo sirviente, todo hombre capaz de sostener una lanza y un escudo, se encontraba postrado ante la llanura de los futuros cementerios, volverian a derramar su sangre una vez mas por la reina Isi, la dama blanca, la madre de todas las madres, la reina de Egipto.
Algunos que parecian ser soldados, amarraban fuertemente el trozo de pañuelo de su amada que aun a pesar de la suciedad, percibian su esencia, un mero obsequio antes de fallecer por aquellos brutos. Otros, agarraban sus lanzas con tal fuerza, que sus corazones estaban plenos, fuertes y dispuestos a gritar. Pocos de ellos, les temblaban las piernas o se meaban encima, el miedo y la brisa de la muerte los conjelaba al ver tantas armas afiladas.
El cielo gris, como la ceniza de los años pasados, cargado de muerte futura. El elixir del sudor y el miedo, les llegaba a los eruditos de la reina negra. Nimrod, un joven guerrero a merced de la reina negra, capitaneaba la inmundicia de los perturbados. Los que una vez, se morian de hambre y sed. Poder que les permitio a los Sorgens, hombres oscuros, a controlar, deborar la carne, saquear y violar a todas las mujeres vivientes de los hombres buenos y honestos. La tirania, que probenia del sufrimiento de una epoca que quedo despues
del que el gran imperio fuera deborado por el gran ejercito de las abejas, no dejando nada en pie, ni si quiera malezas ni frutos del bosque, ni si quiera tierras fertiles para el trigo, ni si quiera honor y compasion, por una humanidad que se moria, no solo de hambre, sindo de pena y carencia de esperanza. Sufrimiento, que izo que las abominaciones de los corazones de los perdidos, se agruparan a una sola funcion; comer fuera lo que fuera. Tales actos de traicion humana, oscurecian a los carnivoros de la carne y el placer, para alimentar no solo su estomago sediento de sangre, sino sus mentes corrompidas reclamaban la presencia de un dios o deidad que los protegiera de sus miserables locuras barbaras. Nimrod, mostraba ese dolor en su cara y en su cicatriz de ojo y mejilla. su tez rijida como el acero, hacia temer al mismo diablo. Hombre corpulento y muy musculoso, capaz de portar 4 hachas de  filo de 10 palmos cada una, un collar con tres cabezas reducidas y brazaletes de cuero curtido y huesos humanos. Alto como un oso, feroz como un leon y fuerte como un dios. Nimrod, supo convencer a los perdidos a honrar a una deidad de sus antiguos ancestros del norte; Anak.
Nimrod, se miraba las manos, ante aquella gracia de su dios oscuro. Le habia prometido grandezas y ser amo y señor de todas las naciones de a tierra. Sus manos llenas de llagas por agarrar esas enormes hachas que se allaban en su grandes musculos de la espalda, le mostraban el destino de soberano y señor de todos los hombres. En aquel instante, una visualizacion se le hizo presente. Aquel engendro del mismisimo demonio, parecia tener sueños mortales y alma humana. Desde los acantilados secos y areniscos, desde aquellas rocas repletas de guerreros como el, sedientos de sangre y ruina a sus victimas, Nimrod recordo el encuentro de su dios.

(visualizacion de Nimrod)
Las ramas secas y quemadas por la falta de humedad en el ambiente, se rompian a su paso y mientras que perseguia a su presa. Un perro delgado y muy apetitoso, huia de las garras de un joven legionario al servicio del antiguo emperador sin imperio. Proveniente de los mares del norte, secuestrado en la noche de los tiempos de oro de un imperio que ahora brotaba en humo entre las cenizas de aquel mismo lugar al olivo de los dioses. Arrancado sin piedad de su familia, y amaestrado como un animal, como soldado de unas de las legiones mas importantes del imperio antiguo. Tenia mucha hambre. Y no le importaba, rata, perro o niño moribundo y sediento, la carne era comida y la fuerza para vivir.
Otros como el, se abalanzaban para agarrar al perro que huia de sus depredadores humanos, pero con tan solo un tronco en sus enormes manos, los quitaba del medio; a uno con solo un golpe le arranco la cabeza, a otro lo estampaba contra los escasos muros negros de una muralla que resplandecia años atras, y a otro lo destrozo al aplastarle toda la cabeza y la espelda con un solo golpe. El perro, temeroso, se agazapo y con el rabo entre las piernas y encojido se quedo perplejo de tal monstruosidad y agresividad de Nimrod. Un chillido resono por el silencioso paraje.
El hambre, no tenia tiempo para fuego y el ser deboraba con pelo y todo las costillas del pobre animal.
En aquel instante, mientras que el gran soldado perdido, saciaba su hambre, unas palabras se oian en el viento de aquel lugar grisaceo y desolador.
-. Nimrod!, Nimrod!, Nimrod!...
El joven, levantaba su mirada y con la boca llena de carne del animal, miraba a su alrededor. Pero no veia a nadie. Cojio su arma de madera y siguio deleitandose de su victima con sijilio esta vez.
.- Nimrod!...yo se que deseaissss...
La voz se fundia con el viento helado, con aquella brisa y niebla espantosa. Pero no habia nada ni nadie...
El joven estaba de espaldas, comiendo con mas brutalidad que nunca. Tenia mucha hambre!, muchos dias sin comer y alimentandose de insectos y pequeñas ratas muertas.
.- Nimrod!....yo puedo ayudarte....
.- No os escondais! venid si teneis agallas! mostraos! (dijo el idioma del antiguo imperio, limpiandose la boca de sangre y con solamente ciertos arapos que cubrian sus partes intimas se posiciono para enfrentarse ante aquella entidad. La sopresa fué cuando un ser mas pequeño que el, se dirijia hacia el.
.- Tranquilizaossss...joven y gran soldado.
Un ser diminuto, como la medida de un niño, le estaba hablando en su idioma. Sus orejas puntiagudas y sus ojos negros como la noche, no le hacian ser su siguiente cena. Pero aun asi, la carne era carne..
Y en ese instante al abalanzarse para matar a ese hombrecillo, el gran guerrero presencio la imagen de un ser oscuro. Un humo negro y humedo al mismo tiempo, en forma de una silueta de una mujer. Esta, que se habia puesto delante del hombrecillo, como para protegerlo y no dudando del soldado, le puso la mano en su pecho.... y el soldado no pudo moverse.
.- ....sois gran soldado... (decia la entidad al tocar su corazon oscurecido por la barbarie de sus años pasados) Sin duda, sois al que buscamos. (decia la niebla negra y sin rostro y mobiendose y sonando sus palabras como huecas y difuminadas en el espacio.) Puedo aliviar vuestra ansia.... y no dejaros jamas.... mi intencion es acerte feliz, y quererte como una mujer ama a su esposo.. (la sonrisa picara, de una mujer, al querer complacer a un hombre ya que sabe como convencerle) Cuanto hace... que no saboreais el vino?... que o comeis decentemente? (la expresion aun no habiendo cara, se percibia en las palabras e intenciones de la entidad. Pero Nimrod, sentia el gusto del vino en su voca, sin beberlo ni tener la copa presente. El sabor de la carne de perro, no tenia tal sabor, ahora con aquellas palabras, la carne sabia a pollo)y... cuanto hace que no saboreais...ya sabeis...el dulce cuerpo femenino...( en aquel instante, el calor y la entensidad de un macho cabrio, se mantenia mas firme que un semental, con tan solo pasar por el musculoso pecho del soldado, lo que parecian ser los dedos de aquella niebla oscura en forma de mujer. En aquel instante, deseaba llacer con esa cosa)...yo puedo ofrecerte todo eso.
Nimrad, perplejo, incredulo, dudoso, ansioso y con muchas ganas de fornicar con aquella cosa, parpadeaba sus ojos, no pudiendo comprender... ¿que estaba pasando?. La sombra, se alejo unos pasos y todas esas agradables sensaciones, cedieron y todos sus sentimientos y anelos humanos, se apartaron con ella. Lo tenia a su merced.
.- Pero...(la voz se hizo mas humana y femenia... dulce como la miel y suabe como las aneladas caricias de niñez)..no puedo complaceros... sino tengo un cuerpo el cual pueda ejercer esa felicidad. ¿Me entendeis, verdad?...
.- Como?... Como?...Como puedo complaceros?
En aquel instante, en la sombra, se percibio una sonrisa de satisfaccion....
.- A partir de hoy, seras mi sirviente mas apreciado. Os mostraré cosas que ningun humano pueda apreciar.Os enseñare el arte de la guerra de los dioses, y sereis mi esposo, mi rei, mi general de los ejercitos. Conquistareis toda sociedad humana mancillareis todo vientre de toda doncella, creareis incertidumbre entre los esposos y los amados hombres, para que sus hijos sean mis soldados y las hijas las concubinas de mi legado para sembrar toda la tierra de la misma especie. Y una vez, esto, buscareis a una doncella de noble corazon, puro como el sol y radiante como la luna llena, extirpareis su corazon y me entregareis su cuerpo. Cuando esto ocurra, llenare la tierra de agua, para limpiarla de toda suciedad humana... para que mi colmena sea grande y fuerte. Y tu, mi lacayo, mi rei de reyes gobernar conmigo a toda la humanidad o lo que quede en pie de ella. ¿Aceptais?

Nimrod, desperto de su vision del pasado.
Se hallaba delante de la contienda entre los dos reinos; el de la reina de la lluvia y la reina Isi.
Miraba sus manos, y en el un simbolo extraño, marcado como se marcan las bestias del campo; con hierro y sangre. A pesar de todo lo que habia hecho durante años, saquear, violar, matar destruir familias enteras, y poseer todos los placeres de un rei, aun asi... se miraba a las manos y recordaba un anelo no complacido aun. El sentimiento humano, es tan grande, que ningun dios es capaz de proporcionarlo. Nimrod, recordaba el dia que pudo ver, ese sentimiento. Ahora de pie, entre sus soldados, apunto de la batalla y de dar las ordenes de avanzar, se dedico para el mismo su ultimo sueño de mortal; recordar, como extirpo la vida de aquellos dos jovenes, que se amaban tanto. En sus manos, grandes y fuertes, podia ver la delicadeza de aquel sentimiento.¿por que ella nunco se ofrecio asi?. El gran rei, de la estirpe nueva, el saqueador de pueblos y violador de mujeres, se observaba a si mismo y se preguntaba, por que la entidad no le ofrecio ese sentimiento.
Como una estilla clabada en su negro corazon hueco, veia aquel acto de aquellos dos amantes que llacian en el calor del hogar haciendo el amor.-. ¿Que brujeria es esa? como era posible que "Yo Nimrod" pensase en esas cosas....- El se arrepentia de haber matado a la mujer y estirparle el corazon, cuando su amado le observaba. Escuchaba, aun estando en aquella roca y mirando sus manos antes de la batalla, los gritos de aquel hombre..-Yo nunca grite asi, por nadie....- Se convencia de querer ser normal. Era humano a pesar de todo? o simplemente queria demostrarse a el mismo que las acciones que llevaba acabo eran las correctas para saciarse y demostrarse que era merecedor de ser rei de reyes.
Pero su ego, era mas duro que una piedra. La reina negra, le habia escojido por una razon, por que sabia que su corazon estaba oscuro y que nunca se hecharia atras. Su lacayo jamas lo dejaria, ya que con simples y meros regalos de poder y placeres, lo harian suyo por los siglos de los siglos. Lealtad encadenada a un solo deseo; complacer a la reina de la lluvia.
A pesar de todas las atrocidades, Nimrod, pensaba en aquella casa en medio del campo, en aquella pareja que vivia en las montañas placidamente, en aquella posible familia que demostraba toda esencia de bondad y la verdadera humanidad perdida, y de como el destruyó lo que una vez destruyeron los hombres a el, hace muchos años..- La vida es asi-. Se dijo a si mismo.
La contienda de los dos reino por el poder, se hizo real y presente.
Una guerra, una tierra, en una llanura entre los rios"Tigris y el Eufrates".

                                                               *           *          *
(Argos)

La caida, habia sido muy fuerte.
Desde siempre, supo quien era. Pero desde esa mañana, los arboles, las flores, y toda aquella naturaleza, se prestaba de una forma extraña y inusual. En aquel lecho vegetal, su cuerpo yacia de bruces junto con lo que parecia ser dos espadas de filo fino y brillante. Dos sables, que a simple vista parecian pesados, pero pudo recordar que eran mas agiles que una pluma de ave. ¿Quien soy? se preguntaba para sus adentros mientras despertaba de lo que parecia ser una gran caida.
A la naturaleza, no le importaba, lo que le habia pasado, ya que la vida transcurria como normalidad; la liebre rebuscaba en la tierra, los pajaros cantaban al salir el sol de la mañana, las mariposas voloteaban por las flores.. ¿Que habia pasado? Argos, se cuestionaba mientras se impulsaba a recuperar su cuerpo joven y se miraba si tenia otro tipo de herida, ademas del dolor de cabeza.
Cojio sus armas, y todas las cosas esparcidas, las fue metiendo en una especie de saco de cuero. Muy bien trabajado por cierto, cuyos motivos grabados se parecian a los petates de los soldados del imperio.
El hambre, no respeta incluso al perdido y se propuso comer un poco de ese vino y queso que habia en su zurron. Mientras lo hacia obserbava toda quella vida tranquila que se manifestaba como una hobra de teatro, y el el unico expectador disfrutaba de las graciosas ardillas. Que placer... que tranquilidad... que sensacion de sentirse bien...
En aquel instante, sus ojos marrones claros comenzaron a temblar. Su boca, que estaba apunto de morder un poco de pan seco se paro. Las imagenes en pequeños destellos, se presentaban ante el joven al comprender, quien era el. Sus ojos se tornaron rojos y el rocio de sus lagrimas que comenzaban a salir, hacian comprender que habia pasado.... Un escalofrio subia por sus piernas al saber que era hombre casado y que vivia con su mujer, ambos victimas de un asalto de unos soldados...
El llacia con una mujer, aun asi, no recordaba su nombre ni su rostro, pero podia sentir que la amaba mas que su vida..No recordaba su rostro, pero sentia su calor y como lo amaba. Recordaba su olor, su fragancia, su felicidad bien ganada por todos aquellos años al servicio del emperador como capitan de unas de las milicias. Recordaba, como la conocio el primer dia, como su corazon golpeaba las paredes de su pecho y queriendo salir para ser suyo para siempre. No recordaba quien era, pero sentia como los dos se escaparon una de las noches, de aquella ciudad. De como la noche y el agua del rio eran frias, pero no recordaba quien era. Podia sentir, que al dia siguiente de su uida con aquella mujer, el se sentia grande y complacido y lleno de felicidad, por que ese mismo dia no falto una pequeña ceremonia y unos pocos barriles de vino para celebrarlo en aquel pueblo de montaña; Sin grandeces, sin nada majestuoso... podia sentir esa felicidad por que ella era feliz con todo eso. Pero no sabia quien era. La recordaba en el lecho, la sentia en por sus caricias y besos... No recordaba quien era aquella mujer....
Los recuerdos se le presentaban tan fuertes como puños en la cara, como si la realidad ahora fuera su recuerdo que venia de golpe y sin respetar los sentimientos de aquel pobre joven que habian asesinado a su mujer. Rostro, que aun asi, no podia recordarlo y como un cruel castigo del destino, si sentia haber sido amado por aquella extraña doncella.
Los pajaros salieron volando en aquel instante, cuando Argos recordo, como una manada de salvajes lo separaban de ella....El intentando recuperarse del gople de uno de ellos en la cabeza, quiso alcanzar sus armas embueltas con cuero curtido, para darles una buena leccion a esos bastardos. Los mobimientos, los gritos de ella, hacian temblar lo que el sabia que iba a pasar, pues cuantas veces tubo que parar a sus soldados cuando estos saqueaban aldeas al servicio del imperio. Argos, un joven talento en el dominio de las dos espadas, esquivaba a los dos bastardos y estupidos que querian agarrarlo... pero no podian... ya que el joven sabia muy bien como actuar en esos momentos. Al salir fuera, pudo recordar, que habian seis hombres y uno mas grande que un oso. El que los gobernaba, les mando traer a la mujer. Este hombre rudo, miro de arriba a bajo a la doncella semidesnuda, mientras que Argos amarrado por tres hombres le gritaba.
El hombre como un oso de grande, cojio su puñal y rompio la poca prenda que cubria el pecho de la joven. La mirada del joven Argos, la fuerza que no paraba de cesar y empujar a lo cautivadores, ceso al ver que ese oscuro hombre le arrancaba el corazon a la joven. Los gritos, hicieron que el hombre oso, se le cayera aquella daga enorme al suelo. La fuerza de Argos, salia de su boca, como el sonido mas terrorifico y escalofriante que jamas hayan escuchado aquellos asaltantes.... y despues...el silencio. Los asaltantes, aquellos bastardos sin escrupulos, tiraron el corazon al suelo y al joven Argos por un acantilado cerca de la casa de campo. Junto con sus armas, dos sables y las pocas pertenencias, fueron lanzadas por mismo precipicio como un mero esclavo.

Argos, pellizco un poco de ese pan, mientras que las lagrimas le caian por sus mejillas. Solo  y tan solo con su silencio. La vida en el bosque, seguia su curso, el joven Argos, se moria por dentro y muy lentamente.
Se sentia, como si le hubieran quitado el aire, como si una presion en el pecho le empujase hacia dentro,  y tornandose hacia delante, aun persistia en seguir alimentandose. Era consciente de su infortunio, mas de lo que se puedan imaginar. Nadie podría superar una cosa asi. Pero en los acantilados del destino, cuando nuestro sino paracer sucumbir y doblegarse a la perdicion de nuestra alma, y todo parecer no importarle a los demas de tal sufrimiento, algo izo acto de presencia en aquel instante. Cuando, el hambre no era tal, por que no habia cabida en ese cuerpo mortal, ya que la angustia y el dolor ocupaban mas que la misma alma del perdido, cuando su pecho toco el suelo por segunda vez, no por sueño o cansancio, sino por aquel dolor interminable y presion en el pecho. Unos pies descalzos, se presentarón ante el joven.
Ahora si, cansado, cerro sus hojos.

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