sábado, 29 de noviembre de 2014

HISTORIA I: La reina de la lluvia. Capitulo 22. "Sack-abbur"; el arbol de los Utis"

(Narrador)
El poder de mover las cosas o que los objetos tengan vida propia.
La robótica, la ciencia que hace que un objeto pueda moverse y actuar por si solo, sin ayuda de algun suministro energetico comun, como una pila o una bateria, no proviene de nuestra epoca. Desde los confines de todos los tiempos, el hombre, siempre ha estado buscando ese tipo de "fuerza" para hacer mober cosas que segun su naturaleza, es estar inmobiles y sin vida. Los automatas, no provienen del siglo XIX ni del XX, pues según los historiadores, durante siglos, han habido grandes cientificos o hombres con una capacidad asombrosa para diseñar tales artefactos. Pero..¿.por que este gran interes? Por que el ser humano, puso sus ojos en tal cosa?
El poder de los dioses, la magia y el misterio que concierne a ambos, supuso el reto de grandes magnates y regentes cuya afición era poseer lo imposible de poseer.  Mober y poseer; Lo quieto, lo inmovil, lo inerte.. para los antiguos hombres de poder, tuvo que ser "la tabla esmeralda"  de hace miles de años, cuando poseian el dominio completo de las vidas de los inocentes y cansados de hacer lo que querían en sus bastos y extensos territorios, buscaban la forma de disipar esa aungustia de saber que no eran dueños de todo lo existente. Para ser autenticos dioses, debian apoderarse de lo inmobil y su magia.
En sus cortes, en sus palacios ostentosos, reclamaban a hombres con cierta clase y mentalidad. Buscaban la magia y su poder.
Sin embargo, el mundo real, parece no mostrar tal evidencia... "La magia" tan solo parecia existir en los engranajes y en los conjuntos de ruedas dentadas, que hacian que un objeto tuviese vida propia. Automatas a merced de necios jugando ser lo que no son.
Cuando enrealidad la vida fluye, incluso, en el interior de una roca.

                                         "Sack-abbur"
                                      (El arbol de los Utis)

(Cronicas de Arcur)

Muchos son los legajos, que se quemaron durante dias en el interior de los templos de la ciudad de Arcur, cuando la plaga de las abejas arrasaron el basto imperio arcuriano. Los codices, repletos de saberes ancestrales, ciencias, astronomia y culturas pasadas mucho antes que existiera Arcur. La gran ciudad. El gran imperio, que sucumbio ante la masiva plaga de las abejas enviadas por los mismos dioses para castigar a la humanidad corrompida por el vicio y el poder.
Los papiros enrollados quemaron mas de un par de dias en aquellos inciendios, cuya sabiduria se disipaba junto al silencio del ya terminado asedio.
Pero como suele ocurrir en toda batalla y catastrofe, siempre el destino selecciona a los mas capaces, para que todo no quede olvidado y en vano... como suele pasar, los sabedores, hablaban en las oscuras ruinas, en medio de un grupo de gentes y un fuego latente que proporcionaba el calor de un supuesto hogar. En esos, grupos, el sabedor, relataba las epopeyas y cronicas de lo que fue un imperio. 
Pero como suele ocurrir, en estas circunstancias, el relato se volvia cansino y las mentiras mas agraciadas. Los sabedores, sabian que debian comunicar, todas las sabidurias de los codices de los templos. Para el resto, Arcur era solo un basto campo de cenizas. Para los sabedores, el motivo, para sobrevivir en los tiempos sombrios.
Una sociedad, que nunca habia visto y sufrido la carencia de las cosas mas importantes para vivir y proteger a sus familias.
Los sabedores, hablaban. Los huerfanos de estado, miraban la fragil vida con desinteres y repugnancia. Culpaban a todos los hombres poderosos y ambiciosos, por haber recivido el azote de los dioses enviando a sus "valkirias" para hacer el trabajo sucio. 
Pero los sabedores, lo sabian... comprendian su dolor y perdida. 
Por eso insistieron. Aunque muriese apedregados por las multitudes, persistian en sus relatos, sin importar edades, ni estados sociales.
Ante aquella desolacion, ante aquella antigua riqueza de piedras relucientes como el sol y que ahora todo era pasto de las cenizas y el carbon, los sabedores se postraban con sus rotas ropas y viejas manos cayadas ante la temblorosa compañia del fuego a tierra.
Debian hacerlo.
Asi decian sus adentros, aunque les costara la vida, debian insistir en hacerles saber, que no eran huerfanos y que una vez vivieron en el imperio mas grande que jamas la humanidad haya contemplado; .- arcurianos es vuestro nombre y no deveis olvidarlo...- Asi comenzaba sus historias... ante la presencia de tristes miradas.

" Hace tiempo, en las tierras Baldias de Norcus y Natiria, cerca de las montañas de Zor, el pueblo de los Utis se quedaron sin hogar. Las tierras de bosques frondosos, donde el frio gobierna toda clase de vida y los arroyos fluyen bajo mantos de cristal. La tierra de los Utis, castigada por el azote de las legiones del imperio, quedo desolada y olvidada por los ojos de los antiguos dioses. Mujeres y niños se juntaban para permanecer con vida y poder presenciar la claridad de la luz del alba.
Pero no todos vivian, los mas desagradecidos que permanecian en las orillas del conglomerado grupo de supervivientes, se conjelaban en la noche fria, los del centro aun seguian pudiendo abrir sus parpados medio cristalizados.
Las tierras baldias, en aquel invierno de blanca espesura tinteada con manchas rojas de los cuerpos mutilados en batalla contra las legiones del imperio, cubria toda clase y posibilidad de recursos para poder seguir viviendo. 
A pesar de todo... se mantuvieron firmes, sin hombres que pudieran proteger a sus mujeres de las tempestades de la lluvia blanca y del hambre de las bestias que con ojos rojos esperaban ansiosos a que su fe menguara por momentos. La ambruna del grupo comenzaba a disipar toda clase de razocinio. La carne, era la linea de la vida y la muerte y la madre, el hijo, el hermano, y el amigo comenzo a distanciarse. Ante la adversidad de la certeza de ser deborados, por los demonios de la noche o por el conyugue cuyo amor era cuestionado por la misma hambruna, lo inevitable se izo cargo y solucion de lo que quedaba de los Utis.
Lo que antes fue pescado y estofado de ciervo, ahora tenia un sabor amargo y cierto alivo saciado. La suficiente cantidad de fuerza transmitida de forma sutil y horrenda, proporcionaba al ciego de corazon, la superviviencia ante tales momentos y dificiles cuestiones.
"La historia y las leyes solo la escriben los ganadores". Los Utis, se prometieron, que jamas volverian a alimentarse de sus conyugues. Los cuerpos sin vida, fueron arrojados al vacio de una oquedad formada por las fuerzas de los dioses; un hueco semi profundo, cuya cantidad desmesurada de huesos y carnes habian sido lanzadas durante la penuria.
No volvieron hablar nunca de ello. 
No hablaron jamas de hermanos e hijos.
No habia lugar para el amor, y el rencor temia de ocupar sus corazones medio vacios, por tales actos impios.
Pero como en todos los años.. la primavera conspira entre los mantos blancos de la tierra baldia de los Utis, y la vida, tan inevitable como es la muerte, se prestaba a engendrar nuevas compañias al nuevo poblado de la estirpe de los Utis. Cuando la oscuridad se disipo con la luz de los nuevos nacimientos, se prometieron leyes y nuevas doctrinas a seguir.
Donde antes fué el blanco teñido del doloroso rojo, ahora eran plantas y arbustos cuyos frutos dulces transformaron la corrompida dieta de antaño. Lo que antes, era una oquedad repleta de cuerpos conocidos, ahora nacia un extraño arbol; Sack-abbur.
El arbol de la muerte, el arbol de la nueva vida y los nuevos Utis.
Negro como la noche y hojas opocas y verdes grisaceas. Madera tosca y rasposa, tan dura como una roca, "Sack-abbur" representaba el simbolo heredado de los Utis. Una verdad, escondida y oculta, donde las palabras se disipaban al ser pronunciadas y los bosques murmullaban con sus hojas con la brisa del norte. Una verdad incomoda, en forma de arbol, cuyas consecuencias propiciaron nuevas epocas para el reducido poblado de los Utis; buenas cosechas en tierras secas y suelos duros, buenas cazas de animales de distinta especie, y nueva descendencia fuerte y fertil. Pero todo, por un alto precio, que los Utis creyeron haber pagado.
Los años pasaron y en la ciudad de Arcur, llegaban noticias del poblado de las tierras Baldias. El emperador, envio guarniciones pequeñas, mercenarios a sueldo que no volvian a buscar su paga al cabo de varios meses. Soldados y aventureros, se perdian en las tierras de los Utis. Y el arbol Sack-abbur, se hacia mas grande y frondoso a causa del sabor de la carne enviada por el mismo imperio de Arcur.
El arbol, habia saboreado los nutrientes humanos y cada vez era mas selectivo en su oscura dieta, pues los Utis, seleccionaban a sus primogenitos de los mas sanos y fuertes, de los tocados e invalidos y debiles. Sach-abbur, habia deiletado el tacto y sabor de la carne de los infantes y ahora despreciaba cualquier tipo de victima si no fuese de esas caracteristicas. El arbol negro, comenzaba a poseer vida propia y razocinio. No eran las armas de los Utis quien les protegia, sino las bastas raices del arbol que abrazaba al asentamiento del pueblo de las tierras Baldias. Los señores que gobernaban en las casas de los Utis, tubieron que decidir entre su proteccion y volver a pasar por aquello o alimentar a la bestia Sack-abbur.
Desde las ciudades de; Silverián y Napolirian se escuchaban leyendas sobre secuestradores de niños, que eran servidos en vida ante un dios en forma de arbol. Los únicos que poseian a una deidad asi y que se mantenían distanciados de las politicas del imperio, eran los Utis, los que vivian en las tierras Baldias cerca de las montañas de Zor.
Pero al imperio de Arcur, no les importaba ciertos infortunios de las ciudades del continente de Etron. Cosa disntinta cuando, se recibieron noticias de las ciudades de Dorinia, Oropesa, Rolar, Targos y la mas importante Saros, de niños de familias importantes que habian desaparecido en la noche.
El arbol, se hacia mas y mas grande.
La impaciencia y desolacion del emperador, mas acusada por n saber que hacer en este caso. Todos sus mejores hombres habian marchado en busca y saqueo del pueblo de las tierras Baldias. Pero ninguno regresaba con vida. Aron, emperador de Arcur, de aquellos cielos y tierras, hizo llamar a todo hombre capaz de hacer llegar un mensaje contundente al poblado de los Utis.
Pero ninguno regresaba.
El tiempo pasaba, y los Utis, habian pasado del secuestro, a las armas. El emperador Aron, sucumbia de locura al saber que el basto imperio de Arcur, habia perdido Napolirian, Natirian y Norcus y que lo que antes era un simple poblado castigado por la poderosa legion de los arcurianos, ahora era un pais nuevo, cuya poderosa entidad los protegia como herederos de las tierras del imperio. Aron gritaba ante sus generales, castigaba a los que venian cortandoles en pedazos y mostrando en la puerta mayor en una pica la cabeza del cobarde.
Pero...no estaba todo perdido... En los tiempos del gobierno de Aron, en la ciudad imperial, no cesaban las habladurías sobre un jovencito que parecia esquivar los deseos de los dioses. En los ultimos juegos seculares, un solo hombre habia podido vencer a tres leones de Saros, nada menos con una sola arma. Los leones de Saros, son demonios cuyas uñas y dientes son como sables, grandes como bestias y astutos como serpientes.
El gran Argos, reclamaban al joven en las calles y plazas. El no apto para la legion, se murmullaban entre las plebes, el libertino con grandezas se decian entre los representantes en la cupula del senado. El que, tras vencer a los leones de Saros y concebir el titulo de "trapola", libero a la victima sin seguir con el procedimiento habitual, ante los ojos de toda la ciudad en las gradas del circo, reclamaba su estatus de noble, por los meritos acaecidos.
Aron el emperador de Arcur, le ofrecio a Argos, la dote mas gratificante de todas y si conseguia quitar del medio a los Utis.
Tres cofres repletos de "pa-is", monedas de oro blanco muy valiosas en todo el sacro imperio de Arcur, fueron presentadas ante los pies del pequeño gran Argos. Entre risas camufladas y dudables dotes del joven, Argos acepto la oferta sin abrir la boca. 
Aron, desconocia las intenciones del Joven, pues necesitaba ir a las tierras Baldias para encontrar el modo y forma de liberarse de una condena mayor que el hecho de encontrar su cabeza en una pica en la puerta mayor del palacio. La entidad del espejo, reclamaba cierta cantidad de almas desde hace varios años y la muerte de los barbaros de los Utis, le proporcionaria el pago exacto y su libertad de la promesa. 
Argos, estaba esperando esa ofrenda y por fin tenia la posibilidad de cambiar su destino. Habian pasado muchos años desde entonces, sus piernas eran mas gruesas, sus brazos mas fuertes, su corazon mas templante y su ansia por la lucha despertaba un interes profundo. En los sueños, cuando todos dormian, su cuerpo se doblaba y el mundo de los dioses se cernia ante sus pies, oscuro y tenebroso, lo suficiente para blandir el temperamento de un inadecuado en un autentico audaz de armas y defensa. El mundo de los mortales, parecia lento y simple para Argos. Cualidades que pasaban desapercibidas en su formas de ser y fisico; poco musculoso y bajo, las cualidades suficientes para no formar parte de la legion imperial de los arcurianos. Pero para Aron, era una solucion para acallar a sus mas allegados de las familias de Saros y Targos especialmente.

En las tierras Baldias, la llanura era franqueada por enormes raices que provenian de un lugar en concreto. Sack-abbur, reinaba en las tierras Baldias, como una medusa gigantesca en un mar costero. En el centro, la gran ciudad de los Utis. Gentes barbaras con atuendos muy parecidos a las de las antiguas tierras eslavas.
Por un lado, carros de combate complejos con estandartes del imperio, ordas de soldados bien fornidos con filas de picas a vanguardia, arqueros y jabalinas por ambos flancos, tres sequitos y legiones de caballeros a retaguardia de los arqueros y finalmente 40 catapultas de bolas de fuego. Todo a orden y decision del joven Argos.
Por el otro, decenas de atalayas de madera con cientos de arqueros en cada repisa, ordas de guerreros bien fornidos con achas y escudos de cuero, 20 legiones de grupos de azconas y lanzas cortas y finalmente un arbol grueso y colosal que hacia mober miles de raices que hacian temblar la tierra del campo de batalla.
El extasis, se encendio con las trompetas de los muros de madera. El terror y la incertidumbre de los soldados del imperio, conjelaba los huesos de los mas valientes, al ver que aquellos brazos o raices enormes cmenzaban a moverse haciendo temblar la tierra. Los carros de combate, se desplomaban como meras figurillas de arcilla sin cocer, aplastadas con una sutileza implecable. 
Las guarniciones de arqueros y jabalinas comenzaron a disparar descontroladamente  por todos los lados, dañando a gran cantidad de soldados de la misma bandera. Un autentico baño de sangre.
Por si fuera poco, los caballeros decidieron salir y golpear con contundencia a las guarniciones de los Utis, pero las atalayas bien armadas, tapaban con una lluvia de flechas el mismo cielo que los cubria; caballos atravesados por distintos puntos del cuerpo, grandes soldados acrivillados brutalmente sin escrupulos... Los Utis, habian ganado de nuevo.
Argos, no sabia que hacer.. aquel pulpo de madera quebrava la solidez de la tierra desquebrajandola y troceando el duro terreno como un martillo de los dioses. Pero algo, lleno aquel miedo interior de Argos y por asombro de sus compatriotas, se lanzo a la boca del lobo con una fuerza sorprendente. Los demas, le observaron y siguieron su misma proeza.
Los Utis, estaban asombrados de aquel loco individuo que esquivaba las gruesas raices del arbol sagrado en movimiento. Una agilidad impecable!.
De repente, otra vanzadilla de descarga de proyectiles de las atalayas... Argos, que habia saltado del caballo, combinaba mobimiento de las raices a cubierto y saltando cuando otra raiz pasaba por debajo, las flechas que se le acercaban las quitaba del medio al mismo tiempo que corria entre aquellas enormes raices. Sus subditos, estaban perplejos. Los Utis, se cuestionaban si era un hijo de los dioses.
Argos al llegar a las atalayas, vislumbro una cuerda de arrastre de las mismas, mientras que el caos entre los Utis, se hacia mas visible, por las guarniciones del imperio que habian avanzado ahora y detras despues de que Argos atravesara lo imposible. De una forma u otra, Argos habia podido tumbar aqueya atalayas por su propio  peso, pudiendo entrar en aquel lugar donde una gran oquedad, dejaba salir a un enorme sauce negro como la noche.
En aquel momento y por si fuera poco, el brazalete de Argos comenzo a iluminarse, lo que izo que cayese al vacio y se diera de bruces. ¿como podia ser?
Por supuesto, aquel engendro o arbol del mal, poseia ciertas dotes que no pertenecian al mundo de los hombres. Argos, que se habia torcido el pie, se lo volvio a poner el hueso en su lugar despues de lanzar un grito de dolor y mirar hacia arriba. Cuatro soldados de los Utis, lo esperaban, pero no eran contrincantes para Argos, el cual se desizo de ellos en un momento. Una vez que su pie le respondia correctamente, prosiguio sus mobimientos malabares de escalada entre las casas de madera y saltos entre tejado de paja.
En el fugor de la batalla, las guarniciones de los soldados del imperio de Arcur, comenzaban a recuperar su posicion, pero aun poseian el principal obstaculo; las raices enormes de Sack-abbur.
Ahora eran las catapultas de fuego que lanzaban sus proyectiles en llamas y arrasaban a las ordas de tierra de  los Utis.
Argos, que e allaba delante de la atalaya mas importante de la ciudad de los Utis, pudo presenciar un cierto punto de alivo.. mientras se recuperaba de tales proezas, y encima de las torres de madera junto a la oquedad donde salia el enorme arbol, pudo presenciar una especie de corazon negro que bombeaba, al igual que un corazon humano.
El brazalete de Argos, se iluminaba con tanta energia, que le quemaba la muñeca. Y entonces!... el arbol se inclino hacia Argos y como si fuera la misma boca de un Craquen quiso deborar al joven. A Argos, le quemaba el brazalete, tanto que habia soltado una de sus armas al suelo. De repente! tres tentaculos o raices pegajosas querian abrazar a Argos, pero este se desizo de ellas con la unica mano que tenia sana; el sable golpeo acada una tres sesiones al mismo tiempo..
En el campo de Batalla, la sangre y los miembros de los Utis y tambien de los soldados del impero, se esparcian por la tierra Baldia. Pero cuando, los soldados del imperio, parecian que tenian todo controlado, unas trompetas volvieron a sonar y en la cercania una especie de elefantes enormes aplastaban a los lanceros y caballeros como moscas. Las atalayas, las que quedaban en pie parecian enormes antorchas de fuego bajo el manto grisaceo de las nubes, armas certeras, que no dudaron en usar algunos de los legionarios para derrocar a aquellos mamuts.
Argos, luchaba solo ante aquella bestia o arbol, cuyos tentaculos pegajosos intentaban capturarlo para deborarlo. Pero en ese mismo instante! Argos pudo ver, como aquel corazon negro conectaba de alguna manera en la boca de Sack-abbur.
Y entonces! Cojio carrerilla desde la atalaya o plataforma de madera salto hacia la boca del craquen de madera.
Los sonidos ensordecedores de aquel monstruo, hacian que los soldados dejasen de luchar  y tirar las espadas al suelo para poder taparse los oidos. La batalla, habia a comenzado a cesar.. y los dos ejercitos se postraban a los gritos de Sack-abbur.
Entonces... un silencio.
Los aldeanos de la ciudad de los Utis, salian de sus escondrijos y se iban aproximando al hueco de su dios, con cierto temor...se miraban entre si... preguntandose ¿estara muerto?..
Un alivio por parte de los Utis, como si hiciese un tiempo sufrieran una especie de yugo de algun dios o tirano.
En aquel instante Argos salia de las entrañas de aquel arbol, por unos de los nudos ciegos donde el cuerpo del gran arbol parecia ser mas sensible o de pared mas fina.
Los Utis, se alegraron por la proeza del joven Argos.
Los soldados, se acercaron al arbol muerto, los guerreros Utis, miraban a Argos como al hijo de un dios. Los soldados del imperio, los que quedaron con vida, se acercaron a las murallas para ver que pasaba... nadie los señalaba  o apuntaba con lanzas, los Utis saludaban alegres a los soldados del imperio de Arcur; Ellos estaban sorprendidos ¿que pasa?... se preguntaban parados al ver que aquellos hombres antes querian arrancarle las entrañas y ahora estaban contentos..
La sangre negra, recorria cada rincon de la oquedad y Argos estaba empapado de ella. Entre el grupo de ciudadanos, salio un hombre corpulento y robusto, con una hacha mas grande que la cabeza de Argos. El joven, se puso en posicion de defensa, no sin antes levantar con su pie una de las espadas que se habia caido desde la atalaya de madera. Y cuando estaba desplegado, y apunto para volver a luchar, el rey de los Utis se arrodillo ante Argos. Los Utis gritaron aceptando al gran hijo de los dioses.

En el palacio imperial, Aron se mostraba nervioso...creia lo peor, pues habia ofrecido lo mejor de sus guarniciones militares a un estupido joven que el pueblo de Arcur reclamaba como un autentico guerrero. Pero, en los momentos mas sombrios, la esperanza se hizo presente y un grito que reclamaba la presencia de  Aron en la plaza  de en uno de los jardines de entrada al palacio imperial. Argos, poseia ante sus pies, un fragmento del tronco de Sack-abbur. Al emperador, se le ilumino la cara.

Argos, que habia luchado en las mismas entrañas de aquel monstruo, se encontraba cansado... .-si supiesen las cosas que he llegado a ver, no me mirarian asi.- Pensaba para sus adentros, mientras que en su mano parecia portar algo extraño..
Mientras que todos los subditos saludaban al joven Argos, este se quedaba pensativo, mirando fijamente a aquel fragmento de tronco.. Incluso estaba ella, el amor de su vida, mirandole como si ahora existiera..pero Argos recordaba las noches en que debia de afrontar su destino incierto; solo, frio y sin saber como defenderse ante aquellos demonios que lo persiguian al cerrar todo el mundo los ojos para dormir. Recordaba, y le asustaba en que se habia convertido. ¿este es el precio? O si! habia saldado mas de lo que requeria la cuenta de la entidad del espejo, habia conseguido el doble de almas de lo requerido.
Pero Argos se miraba las manos, jovenes y sin ningun tipo de rasguño. Mientras que los demas se alegraban, la mujer de sus sueños le observaba; triste y callado. Algo vio en el, distinto a tantos soldados, tan diferente a los demas que promulgaban sus proezas por doquier para lograr mas fama. Pero el, sufria como si soportara el peso del dolor de todas las familias que habian perdido a un ser querido en el campo  de batalla en las tierras Baldias...
Argos se dio media vuelta. Y abrio su puño para si mismo... pues una bola negra, tenia en esa mano. La miraba... como si fuera lo unico que importaba. Como si supiese una historia mucho mas dolorosa que la de los mismos Utis, o como si supiese, la verdad de lo que representaba el amor hacia su amada. Sabia que no era correspondido. Pero la queria mas que a nada en el mundo, y solo por ello, seria capaz de mentirse asi mismo y proseguir a pesar de todo. Era mas doloroso saber tales certezas, que sufrir los arañazos despiadados de aquellos leones de Saros, pero la presion en el pecho se hacia tan fuerte...que se resistia en mantenerse erguido.. y es que, en las tierras Baldias, en las salvadas tierras de los Utis, Argos pregunto a los Utis, sobre la entidad del espejo oscuro. Ellos le enviaron a las montañas de Zor donde habia un hermitaño que conocia las viejas tradiciones de las antiguas civilizaciones cuando los orellabaks gobernaban la tierra de los arcurianos..- El manantial de la verdad, el espejo del destino, y pregunta al "Morador" del tiempo....-
Argos, nunca tubo que mirarse en las tranquilas aguas del manantial de la verdad. Pues la verdad puede ser mas letal que una daga... pues el no era el correspondido a pesar de sentirse asi ante ella... pues.. nunca lo iba a ser... ni en esta vida, ni en la otra... en el corazon de ella no habia lugar para el.. y aquello era mas fuerte que todo en cuanto habia sufrido hasta ahora..
Aquella mujer, de pelo rubio con tirabuzones y ojos azules como el mar cuando el sol refleja sus primeros rayos al amanecer, le observaba y cuando quiso decirle algo a Argos, este de espaldas se dirijio a la puerta sin decir nada.
Sabia que se habia acercado por fin, y nada menos por su propio pie.. Per Argos, creia que podia cambiar al menos una parte de su desdicha...
No importaban las proezas, si con ello no era correspondido con nadie de este mundo; ni en ese tiempo... ni nunca. Pues el oraculo del manantial, lo habia dejado bien claro.-... Tu camino es solitario, tan solo acaba de comenzar...-

.- ...El joven Argos, se dirigió a los montes de las puntas rodadas.. el creia que tal vez si destruia al espejo podría tener una oportunidad con ella... pero los desinios del amor son infinitos... y como bien le dijo el oraculo, por mucho que quisiera cambiar las cosas...su camino acababa de empezar.... "el destino son como las estrellas en el firmamento, nuestro principio y final esta señalado por los dioses, solo depende de nosotros como queremos vivirlo.".. Asi que recordad, arcurianos... dejad de lado vuestras penurias y ofreced a la esperanza la oportunidad de ver vuestros ojos de nuevo. (Dijo el viejo sabedor, al terminar la historia)
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