domingo, 8 de febrero de 2015

HISTORIA II: "Black Rouse"



“La plata azul”

.- ¡Estáis seguro!...
Decía el capitán  Nacrowell mientras le sujetaba con sus enormes manos al secuaz “Assur”. Dos de sus acompañantes observaban como dentro de aquel camarote, le destrozaba poco a poco, el rostro del gentil espía.
.- …tan seguro… (escupió para poder hablar, parte de la saliva y algún que otro diente..)… como la nohse y el día… mi señor.
Aquel regente, desistió en seguir ensayando con la cara de su sirviente y espía. Tenía sed. Mientras lo dejaba suspendido como un saco vacío de esparto en un almacén de frutos secos, el Capitán Nacrowell, se dirigió a la mesa de su despacho, para aclarar su garganta con un poco de vino.
En aquella estancia, mientras los candiles de aceite bailaban al son de la marea en mar abierto, El sujeto miraba a su victima con la boca repleta de vino aguado y una ceja levantada. No le creía.
El Capitán Jhon Van Nacrowell, hijo ilegitimo del Maharaja de la india y de Juliet Nacrowell, Inglesa y esclava. A Jhon, le llamaban “el ojo de tigre”. Su apodo se lo había ganado, según las malas lenguas de doble filo, por que una vez en la residencia de su padre, aposto su propio ojo  contra el propio Maharaja en una disputa entre dos tigres blancos en “el gran foso”. Una vez perdido la apuesta, su padre, y sin ningún miramiento y preocupación mando “ipso facto” que su hijo pagase su parte, después Jhon sin su ojo derecho, se enfrento con sus manos vacías  al tigre ganador, con toda la furia y  rabia que poseía en sus entrañas  agarró al animal por el cuello y con sus brazos le aplastó la traquea, una vez muerto, se quedó con su ojo derecho del pobre animal, ganándose un lugar ejemplar y el respeto de los cortesanos, llamándole:  “Netri-Shakti” por el ojo de tigre en su rostro y por llevar la piel del animal como parte de su vestimenta a partir de ese día.  Su formas de destrozar aldeas africanas y a sus enemigos aplastándoles con eficacia y furia, y contando con la popularidad como comerciante de esclavos y pirata del Atlántico oeste en el mismo Golfo de Guinea, portando la vela roja y el tigre blanco rampante como su blasón. El pirata más poderoso desde el Golfo de Bengala hasta las costas de Marraquesh. Si hubiese algún rey pirata  en las inexploradas aguas de los océanos en el siglo XIV,” Jhon Van Nacrowell” o “Netri-Sahkti” fue un candidato perfecto para el trono de la bandera roja.
Pero sus días, de plenitud, estaban llegando a su fin.
Lo sabia: El  destierro por parte de su padre por las atrocidades cometidas en su basto imperio y motivo de anclar en los puertos de Guinea no era una mera casualidad, su cabeza tenía un precio desorbitado; por no hablar de las últimas noticias sobre barcos “acorazados”.
.- ¡¿Acorazados?!¡Rayos! ¡¿Pero Que demonios…?!.
Escupió todo el vino, que tenía en la boca oculta tras una barbaba negra y con trenzas.
.- Eso es lo que decían los dos caballeros… yo.. le escuche hablar..
.- ¡Maldito hijo de perra!...- (En ese momento tira su vasija o copa de barro llena de vino al suelo, sacándose de su ancho cinturón un “spadin” o machete largo o espada corta.. “como carajos querais imaginar”)… hablad! Soltadlo!...
.- Mi señor… hablaban de que el acero en los barcos hacia que se hundieran tan solo tocar la quilla en las aguas del puerto…
.- ¿y?...
La cara barbuda del capitán estaba frente a Assur y con el filo tocando sus partes mas intimas.
.- Que habían descubierto un nuevo metal capaz de forrar toda la cáscara de madera…
.- ¿No?... (Jhon, cedió)
.- Si señor… forrado… de Popa a proa. Por eso… lo de ..Acorazado.

Nunca sus súbditos habían presenciado tal rostro de su capitán. Estaba, desarmado.
El señor Nacrowell, se dirigió como si le pesasen las calzas arrastrando sus enormes brazos hasta su sillón.
.- Señor. Pido la palabra para hablar. (Dijo un hombre de color).- Debemos volver a Madagascar… Y llamar a los demás…
.- Y vos queréis llamar a los demás… claro… decidme contramaestre ¿sabéis que es lo que tenemos en los laterales del navío en cubierta?
.- Falconetes, señor. (Falconetes; como pequeños cañones precursores del cañón)
.- Un Acorazado, seguro que tiene cientos a ambos lados de la nave….
.- Pero si viramos con el aire a favor podemos enfrentarnos a ellos y hacernos con uno de ellos.
.- ¡JAjajaja! (se reía a carcajadas, resonando por todo el camarote. Serio y en seco le contesto) No apuntando “Zuru”. Nos convertiría en picadillo, eso y más… si los florentinos saben hacer que el acero navegue por las aguas, también saben hacer otro tipo de artilugios.
.- ¿Entonces?...
.- …no se…
Assur, hablo..- Mi señor… ese mineral.. si me permities… vereis… no lo tienen todavía. Ellos tan solo conocen el paradero de un mapa.
.- ¿Un mapa? (dijo Zuru)
.- Si… tan solo saben como construirlo… pero necesitan el mineral para engendrar el prestigioso metal.
.- ¡Hablad bastardo!
.- ¿Habeis oido hablar de la isla de Rodas?
.- ¡Maldito Persa! Te voy a … (Dijo Zuru)
.- ¡Esperad! Yo he ido hablar de eso… (El capitán Jhon se quedo pensando…) Pero se que le llaman “la isla Espolón”….
.- Siii señor… Rodas y Espolón son la misma cosa…mi capitán…
.- No lo creo… ¿una tierra de plata? ¡Rayos!
.- No..mi capitán. Una tierra de “plata” …. (Assur abrió la palma de la mano y mostrando un pequeño fragmento)… “azul”… mi. Capitán…. Detrás del ocaso y atravesando el horizonte infranqueable…
Los Dos, Jhon y Zuru se quedaron mirando aquella libra de mineral plateado y azulado en la palma de la mano de Assur. Como si fuera la joya más preciada de todo el océano, como si aquella cosa fuera una perla o el diamante mas puro que haya podido engendrar la tierra…
.- ¿Contramaestre?
.- ¿Si señor?
.- Virad a Barlovento. ¡Volvemos a casa!
.- ¡Si señor!
.- Por los dioses del mar, que si vamos a dejar pronto esta vida, que al menos nos hundamos con los turbantes llenos de plata o lo que cojones sea esto… ¡Assur!, ¡mi gran amigo Assur..!  A jajaja… jajaj (lo arrumbaba contra su gran pecho.)… bromeaba…
.- lo se.. lo se…

                                *           *          *

“El Asha-Nari”. 52 metros de eslora y 10 de manga. Popa corta y con poca quilla, Tres mástiles con tres velas grandes unidas por juncos. Típico barco asiático, capaz de surcar aguas poco profundas. En la Popa una torre y en el resto del cascarón triple piso de altura: Bodegas y mazmorras comenzando desde abajo, mercancías y artillería como armas y otros menesteres para la placida navegación y saqueo, y en el ultimo piso antes de la cubierta, Falconetes entre ballestas y otro tipo de cañones, con zona abierta a la cubierta en el centro. Ágil y veloz como “el junco chino”, letal y aplastante como una galera de la antigua esparta, por un mascarón proa con la forma de un tigre agazapado para embestir las laderas de los barcos de los pobres infelices que se atrevieran a enfrentarse al gran Asha-Nari: la bestia de los mares del Sud. Su capitán: el llamado Natri-Shakti o capitán Jhon Van Nacrowell, el pirata del Golfo de Guinea, el del ojo de tigre.
Surcaba, en dirección a “Mumbasa” una de las islas del canal de Mozambique en Madagascar. Puerto Franco de los piratas del océano indico en el siglo XIV, el bastión y refugio de todos los ladrones y asesinos del Sud Africa , India, y el Sud este asiático. “El Port Royal” del medievo y de Asia. Y casa de Assur el persa.
Pero aún faltaban varias semanas por llegar. El Asha-Nari, tan solo salía de las costas de Marraquesh para introducirse en las traicioneras aguas del Atlántico sud-oeste.
En las mazmorras, se podía sentir la bravura de aquellas endemoniadas aguas.

Narea pensaba en sus adentros. Como podía comprender todo lo que había pasado. No tenía palabras. Solo rabia y repudio a su propio cuerpo. “¿Si tuviera un poco de agua? Aunque fuera salada..”. Pero ella no era como sus primas, no lloraba, sino que una parte de ella a pesar de abandonarla a su suerte, la hacia mas fuerte de carácter y su mirada azulada como el cielo, se templaba por la injusticia de los últimos días. Un rencor crecía y crecía dentro de su alma, pero ella no lo sabia aún… Miraba como entre sus primas  hermanas se abrazaban temblorosas por las infinitas deshonras que habían soportado por parte de la tripulación. Gritaban a sus dioses entre llantos. En cambio Narea observaba. No sabía que tenía que hacer. Cada vez que uno de esos entraba, la miraban a ella primero “la flor más preciada” pero al parecer, los secuaces, veían algo mas que una bonita cara en sus ojos. No la escogían, temían algo de aquella pobre niña sola y desamparada a merced de los designios del destino. ¿Veían rabia? o ¿algún espíritu maligno de las estepas de Nomaitu?. En realidad, le tenían miedo y la apartaban a golpes hacia un rincón, como a una madre felino para quitarle sus  crías. El Rencor se hacia mas fuerte entre lagrimas sin consuelo. Tan solo las yemas de sus dedos apretadas fuertemente contra las palmas de las manos, hacia que no se volviera completamente loca y que el demonio de sus entrañas no acabase por provocar algo peor con la gente que amaba. ¿Quién podía entenderla?
El mareo, del brusco movimiento del barco, le hacia vomitar, y en aquel rincón apartada con menos valor que un saco de semillas, se consolaba, intentando dormir y pensar en todas aquellas cosas que había aprendido con su madre y su padre. Oh, cuanto los echaba de menos….
Lloraba, en la noche.. “se fuerte siempre mi niña” decían sus fantasmas…
“entre tantos recuerdos. Narea recordó cuando su padre le negó salir a pescar en su humilde bote. “Tozuda” y “terca” como un “cebuino” o “cebú” (tipo de buey). Pero eso no le impidió que le enseñase todos los trucos para saber pescar y sobrevivir al mar y sus misterios. Su padre, siempre había deseado tener un descendiente varón y aquel día no pudo resistirse y a pesar de ser mujer, le mostró esas “cosillas” que todo pescador tenia que saber antes de enfrentarse a -.“los celos del mar”.-; como “el” solía decir.
Le mostró leer las estrellas en el firmamento y sus símbolos. Reconocer y oler cada zona de aquellas aguas saladas: donde pescar y donde no hacerlo. Le enseño el equilibrio, y saber ser paciente aun sabiendo que iba volver a casa con las manos vacías. A tratar las picaduras de medusa y el más interesante de todos los consejos: saber como enfrentarse a un tiburón negro.
.- ¿Padre? Por que siempre llevas esos dos cuchillos encima?
.- ¿el Que?.. .esto? (Aquel hombre, le mostró dos medias lunas, como pequeñas hoces de la mar. No quería contárselo, pero estaba ansioso por hacerlo, al igual que izo el a su padre cuando tenía su misma edad)  Veras..¿El hecho de saber caminar te salva de las fieras? ¿Verdad que no? Si vas encima de un carro con tu grano al pueblo para ofrecerlo en el mercado ¿estas a salvo de los posibles asaltantes?...El mar… tiene los tesoros mas sorprendentes que el hombre haya podido contemplar, pero también tiene criaturas que merecen ser alimentadas, al igual que los pájaros, que los animales y que nosotros. Esto, es por si caemos al agua y perdemos el bote. Toda nuestra tribu conoce “el Sackdum”. Lo heredemos de nuestros antepasados.
.- ¿“El Sackdum”?
.- Si. El manejo de las armas debajo del agua. Esta media luna… no es tan antigua… pero te puedo asegurar que  “El Sackdum” si que lo es. (sonreía..)… ¿no querrás que te enseñe?
Los dientes blancos se dejaban ver en su sonrisa. Narea estaba entusiasmada por aprender.
.- Tu madre… me va a matar. ¿Lo sabes?...

Narea, recordaba aquella escena como si fuera en ese mismo instante. Cerrando sus ojos, podia sentir el agradable olor del mar y las palabras tan cercanas de su pobre padre.
¡En aquel instante!
.- ¡Barco a la vista!.. ¡ a estribor!
Un bandera de la corona de Aragón serpenteaba con la brisa del mar, mucho antes de que el sol acabase su jornada.
“El Carolina” iba a la deriva, como la hija de una mala madre, por las calles oscuras de Tombuctú: sola, desamparada, mas valiosa que el agua y a merced de cualquier individuo sin escrúpulos para hacerla suya.