domingo, 10 de mayo de 2015

HISTORIA II: "Black Rouse" Capitulo 14. "El Covadonga"

  


           “El Covadonga”

El sutil brillo del oro y la plata resplandecía a pesar de la noche, contrastaba con aquella madera vieja y destartalada, unida entre tachuelas desgastadas por la humedad salada. Entre las monedas, bolsas de un cuero rancio y deslucido por haber pasado de mano en mano.
.- ¡Pues no ha estado mal! Por lo que concierne a ambos, estas últimas semanas han sido bastante lucrativas.
.- ¡Os lo dije “bribón”! Tantas veces en la posada del “Lobo de Mar” en Oviedo. “Tan solo hay que cruzar los islotes  franceses hasta llegar al canal, seguir las constelaciones indicadas hasta llegar a presenciar en la noche “el camino errante” conocido como el sendero de los náufragos y de las almas perdidas.
.- ¡Si! Tenías razón! Acepto que fui un estúpido al no creerte. Pero si he de ser sincero, la hija del posadero y sus formas, hacían que pensará en otras cosas…
.- ¿Olga? Te refieres a su “personalidad” (Dijo el marinero posando sus manos a una distancia considerable al pecho, como insinuando algún tipo de tamaño o medida a destacar). ¡Tomas!... ¿y quien no?. De todos los que vamos a la taberna, lo primero que vemos precisamente es su personalidad. (Reía) Es mas! Creo que si preguntarán a todos los hijos de perra que frecuentan “el Lobo de mar” ¿Por qué van? Seguro que dirían a “beber sidra” ja ja ja… seguro que van a ver las posaderas de la horrenda pero gentil hija del posadero.
.- ¡No es “Horrenda”!
.- Oh! Y tampoco “gentil” (Dijo, guiñando su ojo y riéndose de su compañero)
.- No es fea, dispone de unos ojos verdes castaños tan claros como la esmeralda mas transparente… “ella será la futura madre de mis hijos”. ¡Os lo aseguro! (Dijo Tomas, mientras remaba aquel bote)
.- Oh si… hijos. De eso podéis estar seguro que los tendrá..
.- No os permito que habléis así de ella! Cuando llegue a Asturias, le pediré la mano a su padre, ahora que dispongo de recursos y que la empresa funciona.
Jorge, el compañero de Tomas, se estaba aguantando la risa. Encorvado y mirando hacia otro lado del bote, para no ofender a su viejo amigo. Sin embargo, en aquel instante no pudo soportar la presión y comenzó a reírse a carcajadas. Tomas, se lo miraba de reojo con el ceño fruncido, mientras seguía remando hasta el barco. Después, por dentro, apreciaba cierta ironía cómica en lo que estaba diciendo y las risas de Jorge, le hizo sonreír.
.- Oh “Mi Olga” mi dulce Olga”… (Decía su amigo riéndose de Tomas e interpretando el papel de un iluso enamorado a pos de la ventana de una supuesta dama)
.- Sois lo que no hay, socio… pero en ella veo lo que en muchas mujeres no disponen.
En aquel momento un silencio, tan solo se escuchaba el chapotear de los remos al remar. El va y ven del bote y la brisa fría de la noche, eran las únicas cosas que se presenciaban en aquel instante.
Jorge estaba en silencio. Las risas y las carcajadas habían cesado. Reconocía a su viejo amigo y la nobleza de sus palabras. Pues el tenía mas suerte. La mujer de Jorge, estaba en cama cuando dejo el puerto hace 6 meses. Dos hijos de 4 y 7 años de edad, con poco mas que mendrugos secos de pan y alguna que otras hortalizas. Ella era su vida. Ellos eran una parte de el. Si no existieran, seria uno de tantos golfos  que frecuentan esos barcos en los que la vida de un hombre vale menos que un barco sin quilla. Mary, era lo que tenía y sus hijos el aliento de cada día para seguir luchando. No quería encontrarse solo en este mundo.
La marea hacia mover aquel torso delgado y cabellos negros descuidados. La mirada de ojos negros, de Jorge se fundían en las placidas aguas del Mar del norte, cerca de las costas de Oslo. Temía un presentimiento.
.- ¿Tomas? Crees que hicimos bien en venir?
El bote ya había llegado al barco, una coca vieja de 35 metros de eslora y 8 de manga, con dos mástiles y velamen congelados por los helados vientos del ártico.
.- No lo se.. Pero de momento hemos obtenido ciertas ganancias. ¡Y esto es algo muy bueno! (Dijo mientras señalaba el cofre repleto de monedas de plata y oro)
Tomas, conocía a Jorge desde que eran muy pequeños. Y cuando disponía de aquella mirada, no bastaban palabras, sabia que algo le preocupaba. Así que, cuando se cercaron al barco, Tomas se acerco a su amigo y socio y le puso su mano en el hombro..- No te preocupes… te aseguro que vamos a llegar a Oviedo, sanos y salvos. ¡Por la santa madre! Que os llevare ante vuestra mujer e hijos. (Dijo besándose los dedos y con un gesto de juramento)

“El Covadonga”, una tartana de barco, que había aprendido por si sola surcar cualquier tipo de aguas; desde las bravas del Atlántico y el canal de la mancha, hasta los turbulentos helados y fríos vientos del norte, tempestades y tifones  en alta mar, cerca de las costas de Cádiz y Sevilla, por no hablar de las infinitas incursiones de los asaltantes  cuando navegaban por las costas de Argelia, Marraquesh, Benicassim y Tarragona. Un barco, cuyos maderos habían sido bautizados, y rociados por el agua bendita de la virgen de las montañas de Asturias.
Seguían las rutas marítimas de las pieles y la lana. Un negocio en pleno auge, después de que en el año 1350 de nuestro señor Europa quedase devastada por la Peste y el comercio nabal había quedado nulo completamente. Tuvieron que pasar 30 años, para que la compañía de “La liga de los mares continentales” iniciara y abriesen las rutas y los puertos de todas las costas una vez pasado el peligro de contagio por la enfermedad. Todo hombre con posesión de barco que fuera capaz de surcar los mares, disponía de financiación y permiso para fondear en todos los puertos de toda Europa.

Muchas familias, sin conocimientos del complicado menester de la mar, probaron su valor en ofrecer productos manufacturados siguiendo las antiguas rutas marítimas de los romanos y los Vikingos. Una oportunidad de cambiar el destino de sus miserables vidas, como lo fueron las de Jorge y Tomas antes de comprar “la tartana” o “coca” por un puñado de monedas y cientos de favores comerciales por parte de artesanos del puerto de Oviedo. Barco viejo, que fue bautizado  como “El Covadonga” en honor a la virgen de las montañas y por el sacerdote “Rosendo” al llevar el ajuar y traslado de uno de los Obispos a Santiago de Compostela. El mismo día que Tomas Gurrea, fue nombrado capitán del sorprendente y entreoído navío “El Covadonga”, el 17 de junio 1380.
Sin embargo, los siguientes 10 años iban a ser los más desastrosos para estos dos socios. La razón: malos negocios por parte de ciertas estafas por malas gestiones, pillajes en puertos en que la seguridad era tremendamente pésima y asaltos en alta mar de piratas que provenían del sud de África.
En 1392, Jorge, había escuchado rumores sobre la necesidad y soporte comercial en Oslo. Aquel puerto noruego situado en la parte norte del mar del norte precisaba del suministro de “herramientas”, “hierro” y especialmente “lana” y “Sal”. Así que, llenaron la panza del Covadonga y se atrevieron a desafiar las leyes de toda lógica, armados de valor y con una tartana como navío, surcaron las aguas del canal de la mancha hasta llegar a las frías aguas del mar del norte. En Oslo, descubrieron que la aventura tan solo acababa de comenzar, pues la suerte les estaba sonriendo, cuando supieron de otros puertos mas importantes y que precisaban de suministros que Oslo disponía y que buscaban modos de cómo comercializar. Puertos como: Lubeck, y Malmo en el mar Báltico
Al cabo de varias semanas y con muchas historias y anécdotas que contar, la bodega llena de pieles y un arca saciada de monedas de oro y plata, decidieron volver a casa. Eran Ricos y con una empresa bastante lucrativa.

Al cabo de unos días de salir de las costas de Noruega, El Covadonga, sufrió un fuerte asedió por parte de unos vientos traicioneros, y empujados hacia las costas de escocia, donde tuvieron que rodear las costas escocesas  hasta  encontrar el océano. No había elección. Debían de  seguir por el Atlántico  rodeando las costas de  Irlanda hasta Inglaterra y desde allí  llegar a  Asturias.

Una mala decisión. El Covadonga, había perdido parte del velamen. Y por si fuera poco, al llegar a las costas de Inglaterra, las corrientes del atlántico los apartaba mas y mas del mundo civilizado. Eran como una cáscara de nuez en medio de un riachuelo, a merced de los propósitos y de sus saladas aguas inexploradas. La comida escaseaba y las enfermedades de altar mar, comenzaban a presentarse.

 El cuero de la bodega hervido y su amargo sabor, no ayudaban a apaciguar las quejas de muchos marineros, que conspiraban en arrebatar el mando a su capitán Tomas Gurrea. Los entresijos del destino; alguna veces se gana y otras, en cambio, se pierde muy considerablemente. La fortuna y la amarga suerte les seguía complaciendo, pues al no llenar la panza de sus asaltan tantees, nadie tenia ganas de luchar. Todos estaban estirados y cansados de tanto mantener a flote esa tartana de barco. Los tifones, las tempestades y los infinitos enfrentamientos entre la tripulación, hacia que nadie moviera ni un solo músculo.
De 30 fardos de Pieles de ciervo y oso, ahora tan solo quedaban 2 o 3. Todo el negocio se había ido a pique. Pero la suerte les sonreía,  aun seguían vivos y sin ninguna baja.
Tomas se sentía, como si todos los dioses del mundo se mofasen de el, como si se mearan en su prodigios de mantenerse en vida mediante una sopa de cuero curtido. Aquel grupo en medio de la nada, comenzaban a reclamar a sus mujeres, que supuestamente las veían en ilusiones provocadas por la insolación y el hambre.

.- Aun seguimos aquí… (Decía Jorge, mientras le costaba hablar y despertándose de lo que parecía ser una de tantas mañanas. Temía que fuera algo frecuente.)
En medio del Atlántico, sin rumbo y con unas aguas tremendamente tranquilas. Sin marea y con un sol radiante, que hacia estremecer los viejos y gastados maderos del Covadonga  Tomas miraba con rabia apaciguada y cansada a su amigo de la infancia, observaba en el las tantas promesas incumplidas durante su toda su vida.
.- Como se puede tener tanta mala suerte?
.- A.. Querido socio… en eso os equivocáis… disponemos de mucha suerte… ¿Sabéis? Aun nos queda “Rodas” (Dijo Tomas intentando animar a su amigo)
.- ¿Rodas? ¿Que es Rodas?
Tomas reía sin ganas  y tosiendo. Sentado y aguantándose con la espalda en un tonel, se sorprendía de que no supiera las historias de la mar.
.- ¿Que que es Rodas? …multitudes de mujeres… tan hermosas como ángeles… de piel sedosa y blanca como la nieve…
Jorge le miraba de reojo..- ¿Qué hay de Olga?.-
Los dos se miraron y comenzaron a reírse. Después, uno al lado del otro, contemplaban como se movía un cubo de madera, por el movimiento de la marea.
.- Quiero contarte algo.
.- Si, sin duda este es el momento…cuéntame y así me harás olvidar de la sopa del medio día.
.- No… no sabe tan mal, yo le voy cogiendo el gusto.
.- Tú le cogerías el gusto hasta el trasero de una burra. Así que dime… ¿Qué quieres contarme?
.- Esta Bien.. “la noche de san Cristóbal” cuando todos estabais afuera en la carrera de botes,
.- Si, lo recuerdo… siempre solías beber y beber sin parar… pero recuerdo que no estabas allí…
.- “el hijo de Olga”…
.- ¿Qué?
.- Yo, te aseguro que lo tenía todo preparado. Le quería recitar algo que había escrito. Así que entre…no había nadie y “zas”, me cogió por banda como si fuera un saco de harina y se puso encima…
.- Que me estas contando…
.- En serio… me sentí como si me estuvieran violando o algo así…
.- ¿y que hiciste? Cuenta de una puta vez.
.- ¡Pues eso! Me cogió del cuello y… bueno… yo no sabia que hacer ni decir, ella… ya sabes… lo hacia todo.
Jorge no paraba de reírse mientras Tomas le contaba todo sobre aquel encuentro.
.- Yo creí que iba a ser mas… no se… “tierno” ¿no?
.- ¡¿No?! ¿Ella fue la primera?
Tomas se avergonzaba. Un hombre de 25 años 1,60 de altura, medio calvo y bastante corpulento y musculoso.
.- ¿!El gran Tomas Gurrea!? Pero si siempre fuiste mi ídolo, que hay de “la panadera”? o de la sobrina del pastor?
.- No querían.
.- ¿Que? ¿Qué no querían?
.- Solo después de casarse…
.- ¡Jajá jajá!
Jorge, no paraba de reírse, mientras que Tomas lo miraba molesto, serio y sorprendido por la reacción de su amigo.
.- ¡Demonios! No se por que te lo cuento...

En aquel instante.- ¡Tierra a la vista!
Todos y cada uno de los moribundos utilizaron las últimas fuerzas que le quedaban para mirar a lo lejos.
.- ¿Qué es eso? (Dijo un marinero contemplando una niebla negra y espesa que se dirigía hacia ellos)
.- ¡No es tierra!
.- ¡Si que lo es! ¡En la misma tormenta que se avecina!

Jorge cogió el catalejo y miro hacia el horizonte. Su rostro cambio por segundos. ¡Parecía como si hubiese visto la misma muerte ante sus ojos!. Tomas, le cogió para contemplar lo que había provocado el cambio de la tonalidad del rostro de su amigo.
El terror, hizo doblegar las fuertes piernas de Tomas.
.- ¡¡¡Atención, todos a vuestros puestos!!! (Grito Tomas con una fuerza impresionante)
Como si en meses no hubiese pasado nada en absoluto en cubierta, todos y cada uno de los marineros del Covadonga comenzaron a moverse como alma que se las lleva el diablo. No había tiempo para el cansancio. El capitán Tomas, solo gritaba así, cuando un grupo de arrecifes estaba  a punto de rasgar  la carcasa del navío. Así que todos comenzaron a moverse, sin saber que demonios estaba pasando.
.- ¿Que… que… que .es eso Tomas? (Dijo Jorge con cara aterrorizada y temblándole la pupila del ojo izquierdo)
El vigía, que desde la terraceta del palo de masana observaba sin comprender por que todos se habían vuelto loco, pudo contemplar en ese instante, como lo que parecía tierra y una grisácea tormenta, no era mas que una misma cosa: “Las Efemides”.
Un banco de niebla, como una tormenta en pleno desierto del Sahara, pero negra como la noche y con finos brazos por todo su cuerpo, tentáculos negros como las infinitas raíces de los árboles, con un hedor repugnante y a carne putrefacta de sus posibles victimas.
El vigía, que se había tapado la nariz con sus dos manos al llegar aquella brisa sucia y repugnante, pudo contemplar la grandeza y la realidad de aquella supuesta criatura. Tan solo bastó unos segundos, para que unos de los brazos llegase hasta el y le arrancara del mástil.
El resto, fue tanto de lo mismo. Los hombres corrían por cubierta mientras que la criatura los iba devorando uno a uno. En las maderas, como si fuera una especie de tinta china, iba cubriendo todo el Covadonga, llevándose solo a los usuarios del navío.
Jorge y Tomas que había ido al camarote de mando, cerraron la puerta y comenzaron a poner toda clase de impedimentos y objetos como muebles  y cosas pesadas. Los gritos de los hombres, parecidos a los llantos de dolor en plenas campañas militares, ensordecían y no dejaban pensar con claridad. El corazón de Tomas iba a cien por hora. Jorge estaba acurrucado en una de las esquinas, mientras que su socio había cogido la espada y señalaba a la puerta de forma temblorosa, el filo de la espada, reflejaba la  imagen demacrada por el terror. El sabía que era eso. Había escuchado miles de historias poco creíbles de una criatura que franqueaba el abismo del océano. Pero aquella realidad, era más asombrosa y por un momento parecía que todos los cuentos y leyendas sobre supuestos monstruos del mar eran ciertas.
Entonces… todo ceso.
Los llantos de dolor y los gritos de sus hombres, sonidos que reconocía a cada uno de ellos, cesaron. El silencio parecía ser aun más terrorífico.
 La espada toledana, heredada de su mismo padre, estaba llena del vaho de su aliento. Temblaba de miedo.
Y en aquel momento, la puerta de acceso al camarote comenzó a inflarse. Desde su centro como si alguien estuviera quemándola, comenzó a salir pequeños hilos negros de aquella sustancia viscosa y negra como la noche. Las raíces negras comenzaban a conquistar cada centímetro del camarote.
Finalmente, del centro negro de la puerta, de donde salían todos aquellos infinitos hilos negros y brazos como los de las medusas, salieron unos brazos más grandes hacia Tomas.
Jorge, no podía moverse. Estaba congelado de miedo.
Y de la misma manera que habían entrado aquellas cosas, de la misma forma se fueron hiendo.
Al cabo de unos minutos, Jorge intento mirar de reojo. Sentía una presencia. Pero no sabía por que.
Al abrir los ojos, pudo contemplar una figura femenina, esbelta y alta, sin boca, y con unos ojos blancos imperantes. En la parte de abajo, no tenía pies, pues su cola pertenecía a aquella cosa que se había papeado a todos sus compañeros.
Arrodillado y con las manos en la cabeza, de alguna manera, comenzó a tener cierta confianza con aquella intrusa.
La criatura, se acerco a la altura de su rostro. Jorge podía contemplar los ojos parecidos al de un reptil, hipnóticos, potentes y desconcertantes.
Parecía, no tener “boca” y nariz, pero aquellos ojos grandes y azules claros, observaban al humano con cierta curiosidad, como si una persona contemplase a una insignificante hormiga, tan frágil, tan curioso y capaz de hacer cosas sorprendentes. Jorge, se asustaba cuando aquella esbelta criatura, le quería tocar. Aquella escena era como si un hombre hubiese caído en una jaula de algún tigre y este quisiese alimentarse de el, pero la curiosidad, forma y olor del humano le pareciesen simplemente una comida interesante. Así que varias veces intento tocarlo, pero Jorge no le dejó ninguna oportunidad. Estaba muy asustado.
Finalmente, la criatura femenina, se distancio unos pasos, de su menton, una linea vertical comenzó abrir apareciendo por fin la boca, de lo mas profundo de su, un grito que fue de lo mas delicioso de escuchar, una melodía placida sensible y llena de sentimiento que cautivaba al espectador llegando a lo mas profundo del alma, pero el mismo canto conforme mas fuerte se hacia notar se tornaba mas tenso, grabe, profundo y tenebroso que cualquier ser humano pudiera oír. Jorge se tapo los oídos, comenzaba a dolerle la cabeza. Y entonces, de entre los dedos de Jorge comenzaron a sangrar líneas de sangre. Aquella cosa le había reventado los tímpanos. Entonces, tras el recital, una segunda boca, una especie de protuberancia viscosa salio de las fauces de la entidad femenina, como el garfio despiadado de un calamar, cogiéndolo por la cabeza  y devorándolo como si fuera una boa a una simple rata. Los huesos se rompían dentro de aquella especie de bolsa o enorme boca o lo que pudiera ser aquello. No se oían los gritos de dolor, pero si el crujir de algo que se comprimía en su interior. Una vez que la victima había adoptado la forma mas apropiada para introducirla dentro de si misma, recuperó su segunda boca llevando la comida hacia dentro.
Una vez comido. Se retiro como si fuera una diva, elegante, tentadora, fingiendo y aparentando ser lo más hermoso que la naturaleza había creado. Como un  pavo real fue mostrando su tremenda larga cola negra de bisillo e infinitos hilos negros y oscuros, cruzando la puerta del camarote y llevándose consigo toda aquella pringosa oscuridad.
No estaba sola.
Pues 3 criaturas más como ella, con enormes y largas colas que llegaban hasta el cielo, estaban saboreando lo último de la carnaza en cubierta.
Un momento decisivo, una de ellas expuso el arca en el medio, para que todas pudieran contemplar el tesoro de los humanos. Ansiosas por intuir que lo que había dentro era lo que estaban buscando, se desilusionaron al contemplar aquellas meras baratijas de oro y plata.
Los gritos de rabia, gobernaron aquella mañana todo el atlántico hasta llegar a las costas del archipiélago de Azor, a 1400 kilometros de Lisboa.